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jueves, 22 de marzo de 2007

MIREMOS LA CAUSA





Hageo 1:1-15

Lo primero e importante para observar aquí, es que la respuesta a tan gran mal que sufría Israel en este pasaje, esta en manos de Dios, rey supremo de todo el universo.
(Hageo1:11 / 2:6-7.)

A veces buscamos respuesta de cosas que nos pasan en amigos, familiares, pastores, evangelistas, ministros, etc., y lo que debemos saber que quien conoce todas las cosas a la perfección respecto a nuestras vidas es Dios y el tiene la respuesta exacta a la circunstancia que vivimos.

El siempre esta cerca a todo ser humano que quiera buscarle. (Hageo 2:4; 19) Lo importante aquí es que cuando consultan a Dios, a través del profeta, Dios les enseña que nunca hay que mirar los “efectos”, sino las "causas".Debemos atacar siempre la causa de los problemas, haciendo así , atacaremos la “raíz”.

CAUSAS Y EFECTOS

CAUSAS: nadie viene a que se ore por sus “causas”, sino por los “efectos” que ella produce.
En realidad la raíz de los males son las “causas” y no los “efectos”.Hay que atacar la raíz.
Los efectos para Israel eran devastadores en este pasaje. (v. 6-9)
Dios nos invita a reflexionar (v.5) sobre la “causa” y los invita a atacar la “causa”. (v. 8)

IMPORTANTE. El remedio estaba en ellos y no fuera de ellos.


¿CUAL ERA LA CAUSA?

Nadie quiere atravesar por este mal que atravesaba Israel.
Ellos se ocupaban de sus cosas y se habían olvidado de Dios (2-4)
Ellos no decían que no había que construir el templo donde adorar a Dios, lo que decían era mas grave aun, ellos decían que no era tiempo de construirle un templo, es decir, que no era tiempo de alabarle y adorarle.
Dios le pregunta: “¿no tienen tiempo para mi, pero si para ustedes?”

Que gran pecado es la indiferencia hacia el creador!!! (Jer. 48:10) (Num. 32:6) (2 Cro. 24:5) (Neh. 3:5)
Jesús lo declaro también (Mt. 9:35-38)

Cuidado, miremos con atención esto, ocupémonos de Dios, no lo olvidemos. La fuente de toda bendición y prosperidad en la vida viene de el, si somos inteligentes pondremos a Dios en el primer lugar en nuestras vidas. No suframos la consecuencia de ninguna causa por nuestra negligencia.


Ptor OMAR OLIVA